¿Por qué Yoga? Un poquito de mi historia
Que yo recuerde, la primera crisis existencial en edad adulta fue a las 21 años. En aquella época ya estaba acabando la Universidad y trabajaba en el Iberia, en el Aeropuerto de Barcelona. Había estudiado Turismo y los aeropuertos siempre me habían gustado. Llevaba dos años allí trabajando y era feliz, pero algo en mi empezó a cambiar.
Empecé a cuestionarme en qué consistía esto de vivir, para qué ir a trabajar, para tener un coche para ir a trabajar, para pagar una hipoteca o alquiler, tener hijos, casarte…en esto consistía la vida? Y para qué? No había nada mas en el fondo de todo esto? Para esto nacemos?
Desde entonces estas preguntas resonaban en mi. Sentía que necesitaba dejar el stress de ese trabajo y alejarme de tanto cemento porque allí no conseguía encontrar respuestas.
Entonces me fui al Valle de Aran. Necesitaba naturaleza y ahora sé que necesitaba silencio y encontrarme conmigo misma.
Me resultaba muy difícil encontrar mi propio camino al lado de una familia con patrones tradicionales y que casi se pensaban que estaba loca cuando decidí marcharme. Ahora saben que no lo estoy, que seguí a mi corazón. Desde entonces he vuelto a casa a temporadas pero ya no me he vuelto a separar de la naturaleza.
Desde la primera vez que me fui al Valle de Aran, durante casi 10 años no paré de moverme de un sitio a otro, haciendo temporadas, y buscando la felicidad donde nunca la encontraba.
Cuando estaba en invierno en la nieve, pensaba en lo bien que iba a estar en verano en una isla y cuando estaba en verano pensaba en lo bien que iba a estar en invierno en el Valle. Mi mente NUNCA estaba en el PRESENTE, así que nunca estaba satisfecha y nunca disfrutaba de lo que tenía en ese momento.
Fué un verano viviendo en Donosti, casi a los 30 cuando me di cuenta que me estaba equivocando de lugar donde encontrar mi Felicidad, siempre la buscaba a fuera, en las personas, las situaciones, los lugares, y allí nunca la iba a encontrar.
No sabía tampoco hacia dónde tenía que ir.
En aquella época, me aconsejaron hacer terapia de Crecimiento Personal, y fue entonces cuando empecé a encontrar todas las respuestas. El terapeuta, que también era mi profesor de Yoga me dijo que estaba pasando por una crisis existencial sobre el sentido de la vida, que era algo normal y me recomendó que profundizara en las enseñanzas del Yoga haciendo la Formación de Profesores de Yoga.
Y así lo hice.
Durante aquél verano, necesitaba ir cada día a clase de Yoga para redirigir mi mente, empezar a mirar hacia adentro y reconciliarme conmigo misma. En aquella hora y media de clase, cuando me encontraba conmigo, poco a poco iba percibiendo la Paz dentro de mi, era increíble!!! Quería eso todo el rato!!!
Antes de empezar con estas clases de Yoga en Yoga Lasarte y con mi profesor Vasistha, había recibido clases pero se limitaban a lo físico. Con Vasistha esto era diferente, nos guiaba hacia dentro a través del cuerpo físico y la respiración.
Desde entonces el Yoga se ha quedado para siempre en mi vida.
Después de todo el verano de terapia y clases de yoga, estaba decidida a empezar la Formación de Profesores en el Ashram de Santana Dharma. En aquél entonces yo tenía mi trabajo y no pensaba para nada cambiarlo para hacerme profesora de yoga, sólo quería seguir profundizando en las enseñanzas del yoga, aprender como funciona mi mente, mis emociones y en general como funcionamos los Seres Humanos.
El primer curso de formación me cambió la vida. Aprender a hacerme dueña de mi cuerpo, de mis emociones y de mi mente, es de las enseñanzas mas importantes que he recibido.
Todo el mundo debería aprender esto, que la mente se educa, que no sirve todo lo que pasa por ella y por supuesto que no tiene que dominar tu vida.
Seguí con el segundo curso de Profesores, luego vino la formación en Crecimiento Personal también en el Ashram, que hice hasta segundo curso porque ya luego nació mi hijo.
El camino de autoconocimiento es el trabajo por que que todo el mundo tenemos que pasar si queremos una vida en paz. Y por eso dedico mi vida a acompañar a personas en su propio camino, para que puedan transformarse tal y como yo lo hice.